ERIC Digest 109 - enero 1997
Mejora de la Escuela Mediante Información
Por James H. Johnson
Los educadores efectivos toman decisiones efectivas, decisiones basadas en información precisa. Si el conocimiento
es poder, entonces estudiar las capacidades, habilidades, actitudes y estilos de aprendizaje actuales de los estudiantes faculta a
los educadores para ajustar el curriculum y así alcanzar las metas que la escuela y el distrito han elegido.
Cuando los educadores estudian sus escuelas y clases, buscan una respuesta a una pregunta muy antigua:¿Es bueno
porque lo hemos estado haciendo por un largo tiempo, o porque tenemos pruebas tangibles de su valía(James McLean)? En
muchas instancias se debe concluir lo primero puesto que no hay pruebas que apoyen lo segundo.
Una solución es recolectar datos sobre el aprendizaje del alumno que son tanto oportunos como precisos.
¿Puede el uso de la información mejorar la educación?
McLean sostiene que "la implementación de un programa completo de recolección y uso de datos puede conducir al
desarrollo de la educación como ninguna otra innovación educacional del siglo pasado." Básico para este esfuerzo es equipar
a los profesores y administradores con las habilidades e inclinación para preguntar, "¿Hay una mejor manera?"
Tradicionalmente, se ha usado la información recolectada en las escuelas para evaluar el rendimiento de los alumnos.
Pero con la creciente descentralización del poder en muchos distritos, los educadores están más inclinados a confíar en la
información para ayudarlos a tomar mejores decisiones y a descubrir mejores maneras de servir a los alumnos y a la comunidad.
Los educadores, de manera rutinaria, evalúan el logro en ramas como las matemáticas, la lectura y la escritura, pero rara
vez lo hacen con las habilidades de manejo, los estilos individuales de aprendizaje, u otros elementos que pueden afectar el
logro estudiantil.
"Hacemos las pruebas," dijo Marilyn Olson, del Lane Education Service District, "y obtenemos los resultados
individuales de los alumnos, pero no hay un esfuerzo concertado de interpretar la información y trabajar con ella" (Johnson 1996).
Olson está actualmente involucrada con un proyecto para crear una base de datos "que sea lo bastante consistente y
precisa, de manera que podamos usarla para hacer cambios en el programa." La meta es permitir que los educadores recojan
información precisa sobre los estudiantes , de manera que puedan hacer ajustes en los estilos de enseñanza o en los curriculums para
lograr mejoras medibles. Se puede identificar y ayudar a los alumnos que experimentan problemas antes de lo que es posible en
la actualidad.
"En este mismo momento," Olson dice, "tenemos a diferentes profesores trabajando con diferente información y no
se comunican entre sí, así que un estudiante puede pasar desapercibido y nadie reconoce las discrepancias en la información
sobre el alumno."
¿Qué tipos de información se deben recolectar?
La información es un problema endémica en los contextos educativos. Como Richard Wallace reporta, "Los
distritos escolares por lo general recogen mucho más información de la que pueden usar de manera efectiva." El desafío es analizar
la información y usarla inteligentemente. Muchos creen que el punto de partida lógico es hacer mejor uso de la información
existente o de archivo (Wallace, Emily Calhoun 1994, McLean). Esta información incluye estadísticas sobre asistencia, notas,
referencias, retenciones y resultados de pruebas estandarizadas. Cuando se compilan e informan cada cierto tiempo, la información de
archivo entrega una guía de las operaciones de la escuela y se puede usar para hacer comparaciones entre escuelas parecidas.
Con un esfuerzo mínimo, esta información a menudo se puede desagregar o parcelar. A menudo hecha por nivel, raza
o antecedentes socioeconómicos, el análisis puede revelar patrones no reconocidos previamente que, a su vez, pueden sugerir
áreas que necesitan mejoras.
Con distintos grados de esfuerzo, se puede recolectar otras clases de información. Como ejemplos se incluyen resultados
de estudios, entrevistas, números de libros leídos y otras informaciones sobre logro estudiantil. Esta información por lo
común requiere desarrollo de un medio para recolectar y analizar los datos (Calhoun). La información que puede ser más dificíl
de recolectar e interpretar de manera objetiva comprende evaluaciones del trabajo estudiantil, como portafolios y exhibiciones.
¿Los profesores deben trabajar como investigadores?
Tradicionalmente, los investigadores educacionales han sido los que señalan cuáles son las prácticas educativas que
son efectivas o inefectivas. Los principios de la instrucción efectiva a menudo son tomados de estudios en gran escala.
No obstante, los profesores no trabajan en marcos estáticos y de gran escala. Ellos encaran conjuntos distintivos de
alumnos que responden de manera variable a estrategias diferentes. Es por ello que puede ser problemático aplicar descubrimientos
de investigación académica a salas de clases individuales.
Una alternativa a la confianza excesiva en los hallazgos de estudios de gran escala es que los educadores asuman el
papel de investigadores. Al estudiar a sus alumnos, los profesores pueden comprobar lo verdadero de los descubrimientos
académicos, por decirlo así, y descubrir qué funciona en la clase en la que enseñan.
Susan Black (1996) considera idéntica la investigación del profesor al trabajo hecho por antropólogos o etnógrafos.
"Son capaces de observar el escenario cultural de cerca...y crear un registro de investigación de la gente, de los lugares, de los
eventos y los objetos dentro de éste, al igual que sus propias interacciones y respuestas interpersonales." Al usar la sala de clases
como laboratorio, los profesores pueden, por ejemplo, aprender si la enseñanza interdisciplinaria es tan efectiva con sus alumnos
con problemas como con los alumnos que tienen las mejores notas.
La investigación conducida por profesores se diferencia de la investigación académica (Black). Primero, los
investigadores se esfuerzan por mantener la objetividad, manteniendo el tema de su estudio al alcance de la mano. Los profesores, en
cambio, mantienen una cercana relación con los objetos de su estudio. Los académicos tratan de diseñar y controlar los eventos
estudiados, en tanto que los profesores observan las actividades a medida que ocurren en el mundo real, es decir, sus clases. Finalmente,
los investigadores tradicionales buscan globalizar resultados, en tanto que los profesores saben que sus hallazgos sólo se aplican
a los alumnos que tienen en sus clases.
Tales estudios en pequeña escala a menudo se denominan investigación de acción, debido a que el profesor
investigador trabaja basado en los resultados de sus hallazgos. La investigación puede ser formal o informal, a corto o largo plazo. Pero se
basa en el entendido de que los resultados se recogen de un conjunto de alumnos y la acción se aplica a aquellos mismos
alumnos (Calhoun, Molly Watt y Daniel Watt 1991).
¿Cómo se puede usar la información de manera efectiva?
En cualquier organización, los que poseen información por lo común ejercen un grado de poder o control sobre los que
no la poseen. La manera en que la información será usada afectará la manera en que se perciben e implementan iniciativas
de recolección de datos.
Se puede utilizar la información para juzgar el rendimiento de la gente y tomar acción punitiva en contra de aquellos de
bajo rendimiento, o se puede utilizar para diagnosticar problemas y determinar la eficacia de las soluciones.
"La voluntad de los directores de entregar oportunidades para la adquisición de información... puede ser modificada por
sus nociones competitivas de poder que sólo impiden el normal desarrollo de las facultades de los profesores." (Peggy Kirby e
Ira Bogotch 1989).
Se debe poner énfasis en el concepto de mejora continua. "Cada ciclo de recolección de información y sus resultados no
se debe considerar como una actividad que tiene una nota...se debe considerar como información sobre el progreso que se hace
para lograr la meta colectiva y ayudar a todos los miembros de la organización cuando toman decisiones para acciones actuales
y futuras," señala Calhuoun.
También es crucial elegir un área específica. A través de la consulta con otros miembros del personal, ya sea formal
o informalmente, el investigador debe seleccionar un conjunto bien definido de objetivos. El ciclo de recolección de datos y
los consiguientes pasos de acción se deben diseñar para cubrir estas necesidades. Cuando se definen con claridad las metas
de esfuerzos de mejora, profesores, personal y la comunidad probablemente comprenderán y apoyarán la iniciativa.
¿Qué pasos pueden tomar las escuelas para mejorar el uso de información?
La mayoría de los investigadores sugieren que un primer paso lógico al usar la información es comenzar a hacer un
mejor uso de la información existente. Un análisis sistemático de la información que ya se está recolectando puede revelar patrones
y oportunidades que no se habían visto previamente para lograr mejoras. Mayores fuentes inventivas de información
requieren mayores esfuerzos para recolectarla e interpretarla.
Recursos externos pueden apoyar esfuerzos para recoger y analizar la información de manera efectiva. Por ejemplo,
el Northwest Regional Educational Laboratory administra una variedad de programas de mejora en la escuela mediante
la información que ha resultado ser efectiva (Robert Blum, Kim Yap y Jocelyn Butler 1992). Una reciente innovación es
su programa de "información en una día," en el cual los consejeros, personal y estudiantes voluntarios seleccionan un área de
análisis en la mañana, recogen información y entregan hallazgos el mismo día. La inmediatez de los resultados y el compromiso de
un grupo de individuos a menudo entregan benficios tangibles para todos los involucrados, en especial para los estudiantes.
Referencias
Black, Susan. "Redefining the Teacher's Role."
The Executive Educator (March 1996): 23-26. EJ 519 765.
Blum, Robert E.; Kim O. Yap; and Jocelyn A. Butler. "Onward to Excellence Impact Study." Paper presented at the annual meeting of the
American Educational Research Association, San Francisco, 1992.
Bredeson, P. "Redefining Leadership and the Roles of School Principals: Responses to Changes in the Professional Worklife of Teachers." Paper
presented at the annual meeting of the American Educational Research Association, San Francisco, March 27-31, 1989. ED 304 782.
Calhoun, Emily F. How To Use Action Research in the Self-Renewing
School. Alexandria, Virginia: Association for Supervision and Curriculum
Development, 1994. ED 370 205.
Johnson, James H. Data-Driven School
Improvement. OSSC Bulletin Series. Eugene, Oregon: Oregon School Study Council, May 1996. 38 pages.
Kirby, Peggy C., and Ira Bogotch. "Information Utilization in Restructuring Schools: The Role of the Beginning Principal." Paper presented at the
annual meeting of the American Educational Research Association, Atlanta, April 12-16, 1993. 18 pages. ED 359 646.
McLean, James E. Improving Education Through Action Reasearch: A Guide for Administrators and
Teachers. The Practicing Administrator's
Leadership Series. Roadmaps to Success. Thousand Oaks, California: Corwin Press, 1995. 87 pages. ED 380 884.
Wallace, Richard C., Jr. From Vision to Practice: The Art of Educational
Leadership. Thousand Oaks, California: Corwin Press, 1996. ED 390 174.
Watt, Molly Lynn, and Daniel Lynn Watt. Teacher Research, Action
Research. The LOGO Action Research Collaborative. Report No. 91-4.
Newton, Massachusetts: Education Development Center, Inc., 1991. 23 pages. ED 341 686.
Un producto de ERIC Clearinghouse on Educational Management Facultad de
Educaci—n, Universidad de Oregon Eugene, Oregon 97403
Este articul— se public— gracias a la Universidad de Oregon y se tradujo
por CENLADEC (Centro Latinoamericano para el Desarrollo, la Educaci—n y la
cultura). De la Universidad de Playa Ancha. El art'culo es de difusi—n
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Traducci—n por Amado Lascar, amado@darkwing.uoregon.edu
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